Una historia triste, hermosa, melancólica, conmovedora y vengativa
Increíble arte pictórico en movimiento. Magistral recreación del clima visual de la época.
Difícil encontrar algo negativo en esta obra maestra.
Una auténtica obra de arte ambientada en el siglo XVIII, filmada utilizando sólo y exclusivamente la luz natural y la luz de las velas. Stanley Kubrick nos cuenta una historia triste, hermosa, melancólica, conmovedora y vengativa, que está basada en la irónica novela de William Thackeray y que explora las vanidades por alcanzar el poder y la gloria.
Cada plano es un lienzo de la época, gracias a una magistral fotografía de John Alcott que fue galardonada por un merecidísimo Oscar. También hay que destacar el maravilloso vestuario correctamente adecuado a la época, la magnífica dirección artística y la banda sonora adaptada por Leonard Rosenman, tres aspectos que también fueron premiados con el Oscar. Barry Lyndon es una obra realmente admirable, con una fascinante puesta en escena y con un ritmo narrativo bastante lento que no decae nunca. Otro de los aspectos más destacables del film fue el uso del zoom, sobre todo el zoom invertido y el zoom de retroceso.
Fue la película más infravalorada de Stanley Kubrick, supuso un decepcionante e inesperado fracaso de taquilla y público, pero que sin embargo posee escenas memorables, soberbiamente realizadas, como la pelea o el duelo entre Barry y su hijastro Lord Bullingdon.