Una buena historia de amor, con un final real(ista)
el ritmo
Intenta ser una obra de culto, pero se queda en el intento.
La historia de los desengaños, de las desilusiones, de los amores que van y vuelven, de corazones rotos, las historias de desamor han sido tópicos fílmicos que pocos directores se han atrevido a elaborar. Es justo decir, que a los espectadores les gustan los finales felices. De esta manera pocos se atreven a contar una historia que termine mal y mucho más cuando de una comedia romántica se trata. Woody Allen lo hizo con “Annie Hall”(1977) y “Manhatan” (1979) o para no ir tan lejos cómo olvidar esa película, para muchos de culto, elaborada por Rob Reiner “cuando Harry encontró a Sally” (1989). Pues bien, Marc Webb, director de videos musicales, se anima a crear ésta su ópera prima, alrededor de la historia de Tom (Joseph Gordon-Levitt, que no se por qué pero en muchos de sus guiños me recordó a ese adolescente Heath Ledger en “10 cosas que odio de ti” ) un joven que para ganarse la vida escribe tarjetas de felicitación y que detrás de si esconde a un habilidoso arquitecto frustrado. Un día Tom conoce a Summer (Zooey Deschane, encantadora y que también trae a mi cabeza a Meg Ryan en la obra de Reiner), la nueva ayudante de su jefe, y comienza una historia de amor que en algunos días será una historia de desengaño. Summer, no está dispuesta a enamorarse, cosa que Tom no es capaz de entender. No estamos ante La Annie Hall de esta década, como le escuché decir a alguien por ahí, ni tampoco ante una obra fundamental, estamos simplemente ante una buena comedia, que se atreve a contar sin remordimientos la realidad del amor y el desespero de no ser querido como uno quiere.