Si en algún momento decidís acercaros a este insufrible cúmulo de despropósitos, hacedlo desde el humor y la socarronería, y tomad las precauciones adecuadas: desenchufad el cerebro durante hora y media, por favor, evitareís así daños irreversibles.
El momento Carrie Fisher
Esto lo hemos visto 1000 veces antes...
Hermandad de Sangre es una nueva muestra de la fiebre que se ha instalado en Hollywood que está empujando a productores y directores a realizar paupérrimos remakes en serie, la mayoría totalmente innecesarios, dejando bien claro que la falta de ideas originales en la Meca del Cine es acuciante y realmente preocupante, y que la decadencia parece no tener fin...En este caso, la película revisionada y reinventada es Siete Mujeres Atrapadas (The House of Sorority Row), dirigida en 1983 por Mark Rosman.
Un grupo de universitarias de muy buen ver luciendo palmito y con tendencia al nudismo, fiestas de graduación, sexo soft, drogas y música a todo trapo...y entre tanto topicazo, el imprescindible asesino enmascarado (encapuchado en esta ocasión) que siembra de cadáveres el campus universitario a su paso. Cojemos todos estos ingredientes, los mezclamos bien junto a todos los clichés del género, y listo! Ya tenemos un nuevo intento de película de terror que, como era de esperar, se queda en una especie de broma de mal gusto donde la originalidad y la calidad brillan por su ausencia.
El argumento? Pues más de lo mismo y de lo más simple, fruto de un guión bastante ridículo: un grupo de amigas decide gastarle una broma al novio de una de ellas, y lo preparan todo para simular la muerte de ésta. Pero la cosa se les va de las manos, y el chico acaba matándola de verdad. En un alarde de madurez, arrojan el cadáver a un pozo para que el turbio asunto no empañe su futuro. Pero meses después, en la fiesta de graduación, alguien comienza a amenazarlos a todos, y comienzan las muertes...A partir de aquí es cuando los guionistas se sueltan el pelo, y la película transcurre entre los despropósitos de las chicas que intentaran sobrevivir, y los ataques de un psychokiller encapuchado que, con una llave de cruz tuneada y convertida en eficaz arma mortal, siembra el caos entre los descerebrados estudiantes del campus que, inmersos en plena fiesta de graduación y con sus escasas neuronas afectadas por las drogas y el alcohol, poco o nada tendrán que hacer frente a un asesino movido por la venganza. Por no hablar de la estúpida resolución, con un twist final para llorar.Lamentable.
Del reparto es mejor no comentar nada para no herir sensibilidades, y lo voy a resumir todo en una frase: grupo de jóvenes y nefastos actores y actrices, de nulas aspiraciones interpretativas e incapaces de otorgar credibilidad a ningún personaje, que lucen palmito en una película donde lo mejor que pueden hacer es lo que hacen: apenas abrir la boca e ir siendo asesinad@s uno a uno. Lo más destacable sin ningún género de dudas es la aparición de Carrie Fisher escopeta en mano, pegando tiros y soltando improperios al unísono en un intento de defender a esa panda de arpías bobas que son sus chicas de la hermandad. Ay, Princesa Leia, quién te ha visto, y quién te ve...
Sinceramente, habeís sido advertidos. Si en algún momento decidís acercaros a este insufrible cúmulo de despropósitos, hacedlo desde el humor y la socarronería, y tomad las precauciones adecuadas: desenchufad el cerebro durante hora y media, por favor, evitareís así daños irreversibles.