Punisher 2 no deja de ser un bodrio: un bodrio de cinco estrellas.
Las risas que te echas. Que lo haya dirigido una mujer.
Nah, si es que la peli es asín.
Directamente alego en mi defensa que esta película la vi porque me la recomendó Kiko y porque sé qué es lo que le gusta. Y como sé lo que le gusta, sabía que esta película no me iba a decepcionar... dentro de lo suyo.
Por que, ojo, Punisher 2 no deja de ser un bodrio: un bodrio de cinco estrellas. Así que algo bueno tiene. Y para empezar, es el poco tacto que tiene en los tiroteos y peleas. No hay límites. Un simple tiro se convierte en una cabeza explotando, o un saltimbanqui atracador se convierte en un petardo gigante. Es decir, sabiendo que es mala, consigue enganchar.
No cuenta nada, más bien es un guión de cortometraje estirado hasta la hora y media. Pero es una película que no engaña a nadie, así que esas son con las que más me río y me lo paso mejor. Sobre todo con compañía.
Punisher 2 no parece ni secuela ni reinvención: simplemente un uso de marca para hacer una burrada nada aburrida y se convierta en una película de culto, Kikos de España adelante mediante.