El gran Stan El matón de la prisión
🎬 El gran Stan El matón de la prisión

El gran Stan El matón de la prisión

★★☆☆☆ Mediocre
Federico Casado Reina
publicado el 26 enero, 2009
Mediocre
Opinión

Macarra, Hortera... y divertida

Pros y contras
👍 Lo mejor

Algunas burradas de Schneider.

👎 Lo peor

La interpretación, bajo mínimos. El tono trascendente de algunas secuencias. Intentar tomársela en serio algunas veces.

Crítica completa

Otro de los cómicos del Saturday Night Live que triunfa en las pantallas con un humor escatológico, sobreactuado y gamberro (no, no hablamos de Jim Carrey, sino de Rob Schneider) después de haber protagonizado lindezas tan poco divertidas como "Este cuerpo no es el mio", "Deuce Bigalow" (con su segunda parte incluida!!) e incluso "Estoy hecho un animal", ahora se ha dicho a sí mismo "¡Qué demonios, por qué no me produzco y dirijo yo mismo mis películas?"; dicho y hecho, ya que se ha ideado una papel a la (pequeña) medida de Schneider, que funciona a las mil maravillas, en la medida de sus posiblidades, claro. Un estafador inmobiliario es condenado a 3 años de cárcel, pero se le da la moratoria de seis meses para poder solucionar sus problemas. En ese tiempo se convertirá en un experto de artes marciales con el brutal entrenamiento de un particular maestro en toda clase de disciplinas de combate y logrará ser -en palabras del propio personaje- "inviolable". Ese es todo el argumento, y se puede esperar nada más que las payasadas que se harán en torno al mismo, que no son pocas. Evidentemente, no podemos hablar de películas carcelarias tan míticas como "El dia de los tramposos", "Brubaker" o "Fuga de Alcatraz", pero hereda todos los tópicos de las mismas, aunque si tuvieramos que buscar una referencia previa, existe y es de lo más evidente, ya que "Locos de Remate" funcionaba de la misma manera: alcaide corrupto, intento de buscar la felicidad dentro de los barrotes, etc. Schneider es más hortera que Gene Wilder y Richard Pryor juntos, y consigue un alocado tono añadiendo el elemento de las artes marciales en la ecuación, como un spin off de "Karate Kid", solo que terminando entre las rejas de la prisión para demostrar todas sus habilidades adquiridas y el mismísimo David Carradine -el famoso "Kung Fu" y el gran personaje central sobre el que se articula toda la venganza de "Kill Bill"-. No nos engañemos, es cine facilón, de consumo, uso, disfrute (si cabe) y olvido. Pero hay que reconocer cierta gracia y agilidad a la hora de contar la historia. Además, es un producto taquillero y macarra, que no intenta engañar a nadie y que no resulta petulante en ningún momento (a pesar del mensaje seudo dramático incluido, que a ratos sobraba). Lástima de trailer, que cuenta varios de los mejores chistes de la película, que ven mermada su efectividad cuando llega el momento.

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