Revolutionary road
🎬 Revolutionary road

Revolutionary road

★★★★☆ Muy Buena
Francisco Bellón
publicado el 22 enero, 2009
Muy Buena
Opinión

Con Revolutionary Road el cineasta británico escarba un poco más en ese ideal de felicidad, esa quimera tan brillante pero a la vez tan irreal como el espejismo y la promesa de un oasis en pleno desierto que es el sueño americano

Pros y contras
👍 Lo mejor

La crítica sin concesiones al ideal de felicidad americano

👎 Lo peor

La película es algo farragosa y lenta en su nudo

Crítica completa

Revolutionary Road no sólo supone el mediático reencuentro cinematográfico de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet once años después del fenómeno que catapultó al primero a la fama internacional, sino que significa el regreso de la mejor versión de Sam Mendes, uno de los cineastas más influyentes y de mayor impacto de los últimos diez años.

A partir de la aclamada novela Vía Revolucionaria, de Richard Yates, Sam Mendes examina de nuevo de forma crítica a la sociedad norteamericana y su aparentemente idílica pero falsa e hipócrita sensación de bienestar y felicidad. Un tema que fascina a Mendes, como ya demostró en American Beauty, donde presentaba a unos personajes que se rebelaban y hacían frente, de una forma u otra, a la apatía y la rutina que se esconden detrás del sueño americano. Sin embargo, con Revolutionary Road el cineasta británico escarba un poco más en ese ideal de felicidad, esa quimera tan brillante pero a la vez tan irreal como el espejismo y la promesa de un oasis en pleno desierto. La película analiza el duro y traumático despertar del sueño americano de una joven pareja de clase media que en su juventud ambicionaba llegar a ser diferentes de la gran masa gris de los barrios residenciales. Mendes va tejiendo un relato, en alguna ocasión excesivamente denso y farragoso, en el que analiza dos posiciones bien diferenciadas frente a la impotencia y la frustración provocada por los sueños hechos añicos: por un lado emerge la actitud más romántica e idealista que está dispuesta a rebelarse frente a esa situación (representada por una soberbia Kate Winslet), y por otro el conformismo y la autoindulgencia más absoluta (encarnada por un gran y convincente Leonardo DiCaprio). Un plantel de secundarios extraordinarios, con una magistral Kathy Bates y un brillante y ácido Michael Shannon, y una puesta en escena minimalista ponen el broche de oro a una gran película, la gran olvidada en la temporada de premios de Estados Unidos.

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