Decente, aunque sobrevalorada película de aventuras fantásticas, digna sucesora de la primera entrega, pero es tan espectacular como vacía.
Algunos efectos especiales. Sigue siendo una historia bonita, de las que te trasladan a la infancia. El comienzo y la presentación del Príncipe Caspian, interpretado por Ben Barnes.
Interpretaciones mediocres y estereotipadas. Por momento se hace larga. El humor y muchos diálogos son irrelevantes.
LA FAMILIA AL PODER
El León, la Bruja y el Armario, fue la primera entrega, todo un éxito en todo el mundo, una película simpática, infantil y demasiado tierna para muchos, pero de una factura simple y sin excesivas aspiraciones. A raíz de ella, nos llega una segunda parte basada en el tercer libro de Lewis, El Príncipe Caspian, una cinta, en teoría, más adulta, oscura, con más épica, pero que como resultado final, nos deja más fríos incluso que la anterior, con un nulo dibujo de personajes, una historia muy simple y trillada, muy parecida a la primera parte, donde el humor infantil y las conversaciones vacías provocan, en ocasiones, el aburrimiento. A pesar de su buen comienzo, decrece el ritmo, y se le cede el protagonismo a la historia de los hermanos Pevensie, en detrimento de la de Caspian, mucho más interesante y entretenida, y posteriormente la acción se embarca en algo previsible, todo muy espectacular pero esperado. Pese a ello se deja ver, y es una buena película de sobremesa. Recomendada para amantes de príncipes y del Pantene Pro V.