El tema de la Bulimia y la Anorexia son los protagonistas de esta cinta mexicana que sirve también como crítica a una sociedad indifirente, injusta y ciega frente a lo que realmente importa.
inundó a causa de los jugos gástricos que provenían de los baños de las mujeres, ya que año tras año, una cantidad indefinida de estudiantes se habían vomitado para poder cuidar su figura. Este tipo de leyenda urbana sirvió como ejemplo para hacer el ejercicio de exhibir ante el mundo, el tema de los trastornos alimenticios como lo son la anorexia y la bulimia que tan solo este año en México ha quintuplicado las cifras. Se conoce que hay alrededor de dos millones de mexicanos sufriendo este tipo de desórdenes. Este es entonces, el hilo conductor de esta cinta en el que también se tocan valores como la fe, la creencia, el amor y la decadencia familiar.
pensada para participar en festivales; sin embargo, la estética de la cinta; la fotografía, la iluminación, las locaciones, la música, el manejo de cámara, le dan ese toque artístico característico de aquellos filmes que participan en los festivales de cine, que hicieran entonces parecer lo contrario. De todos modos, no hay que desconocer que el lenguaje usado y la historia son sencillos y accesibles a cualquier tipo de público a pesar de las grandes connotaciones que posee. Esta es una película abierta, que permite varias lecturas, comenzando por su título que le rinde culto a las malas costumbres alimenticias que conllevan a graves males como la anorexia y la bulimia, como también sirve para mostrar como una monja lleva puesto un “mal hábito” al estar movida por una fe malsana y cuestionable.
superficial, de modelos y famosos, a un tema de salud pública y de controversia que le costó a la producción un año de rodaje, pues para causar más impacto e imprimir más realismo se hizo una filmación cronológica a medida que las actrices debieron bajar o subir de kilo durante este periodo de tiempo. Tal es el caso de la actriz mexicana Elena de Haro quien interpreta a Elena madre de la niña y quién debió bajar hasta los 42 kilos, un esfuerzo que se refleja en su interpretación con muchos elementos psicológicos de por medio y un aspecto físico realmente impresionante. La acompañan en el reparto Ximena Ayala (monja), actriz ganadora del premio Ariel como Mejor Actriz por su papel de Yessica en la cinta Perfume de Violetas del año 2000 y Marco Antonio Treviño, quien hace de Gustavo un padre algo frío, pasivo e indiferente.
No puedo terminar esta reseña sin hablar del agua, un elemento vital en Malos Hábitos que acompaña la película en casi todo su metraje. El agua es un observador que como testigo silencioso llora y es el detonante de varios eventos, es el que además marca una etapa triste, sufrida, oscura, sin esperanza y melancólica.