El “tinte” cómico de la película, aspecto infaltable conociendo los antecedentes, fue manejado con una sutiliza encantadora. El cómico aprovecha su gran talento para satirizar el comportamiento humano natural, al creerse el único poseedor de los bienes de la naturaleza. La capacidad creativa de Seinfield para idear y llevarnos a ese mundo imaginario de las abejas, es muy grande. Somos muchos los que en diversas ocasiones pensamos o inventamos en nuestra mente la forma como piensan diversos animales: las hormigas, los gatos, los perros, etc y Seinfield, supo hacer esto a la perfección llevándolo a la realidad más cercana que podemos conocer sobre este aspecto: el cine. Además de este modo consigue saciar el sueño de quienes solemos crear este tipo de historias pero que se quedan reservadas al plano netamente personal. Realmente se logró plasmar en imágenes como piensan las abejas, que hacen las abejas, como sienten y como nos ven. Creer como abejas, pensar como abejas fue una premisa fundamental en la historia que fue cumplida a cabalidad.
Pero se hace inevitable compararla con la extraordinaria película de Pixar, la dura competencia de DreamWorks, “Ratatouille” (leer aquí la crítica), que impuso un punto muy elevado en el género de la animación y que desde que la vi, anticipaba que difícilmente podría lograrse, al menos por este año, algo que la superara ya que Ratatouille combina magistralmente la técnica con la historia, algo que le falta a Bee Movie. Historia de Una Abeja se queda en cuanto a trama y narración se refiere, pues
Y
Historia de una Abeja a la final me quedó debiendo más emoción y carisma a la hora de narrar la trama y por tal razón no me resultó tan atrayente y completa, pero probablemente hará parte de las 3 finalistas a disputar el premio Oscar dentro de esta categoría gracias a su factura técnica. Es una cinta que recomiendo ver poniendo atención con lupa a los detalles de cada escena sin preocuparse por perderse de su floja estructura narrativa.
