Dios o demonio (I love Miami)
🎬 Dios o demonio (I love Miami)

Dios o demonio (I love Miami)

★★☆☆☆ Mediocre
Daniel Galindo
publicado el 6 mayo, 2007
Mediocre
Opinión

¿Una película sobre la nueva vida de Fidel Castro en Miami? ¡Qué pereza! Fue lo primero que pensé, aunque a veces, hasta de lo más absurdo se extraen conclusiones interesantes.

Crítica completa

Castro está enfermo. Eso es lo que dicen desde su gobierno en La Habana. Lo cierto es que ha desaparecido y esa es la noticia que han dado a conocer para ganar tiempo y preparar la transición a otro mandatario. Partiendo de esa premisa, que bien podría ser cierta, llegamos a unos planteamientos, estos sí, muy alejados de la realidad.

Confesada mi reticencia inicial he de decirles que no era para tanto. Que la soporté y no sólo eso, ya que también, por momentos, me entretuve, aunque sin llegar a convertirme en un adepto a la propuesta. Buena parte de ello recae en las situaciones surrealistas, imposibles de reproducir si no es con ayuda de un buen actor, que exprime un guión disparatado y le da entereza, porque esto de contar el drama de los balseros a partir del más ilustre de los mismos, tiene miga.

Juan Luis Galiardo me parece uno de los grandes intérpretes vivos, pero a veces me embriaga demasiado al confundir persona con personaje. El gaditano goza de mi simpatía pero esto no es suficiente ya que a veces no veo otra cosa en la pantalla que a él (a pesar de su buena caracterización), así que se agradece el vaivén de las tramas, que salpican a otros personajes, como el interpretado por el niño, un metódico actor que ya fue hijo en la ficción de Catherine Zeta-Jones y Antonio Banderas en la segunda entrega de las aventuras de El Zorro.

De la anécdota cómica, del guiño a la supuesta actualidad, se pasa al cine con conciencia social. La aventurilla del nuevo Fidel nos sirve para conocer otras Cubas y a otros cubanos obligados a (sobre)vivir fuera de la isla. Es aquí donde damos rienda suelta a nuestro interés ante la posibilidad de ver lo que ha generado el régimen castrista fuera de sus demarcaciones.

Es cierto que existe un velo histriónico y pamplinoso que empaña la realidad, pero desde la ironía y la farsa también se puede plantear el debate político. La credibilidad es otro asunto a tratar que les dejamos a ustedes. Un apunte para finalizar: tuve oportunidad de verla en el Festival de Málaga, gratis; esto me lleva a pensar de manera objetiva empleando la regla de los 6 euros por entrada por lo que, con total seguridad, me replantearía esta reseña.

Comentarios

Deja una respuesta