Lo que a Parker le interesa es describir lo mejor posible esa cotidianeidad tan peligrosa que aún sobrevive en algunos pueblos del Sur
Se trata de una cinta basada en hechos reales y centrada en los años sesenta, en un caso de asesinato de activistas que luchaban por los derechos de la gente de color. Dos agentes del FBI se encargan de resolverlo, pero se encuentran con un pueblo hostil, donde el racismo es una costumbre; una manera de vivir de lo más natural.
La cinta de Parker arranca como una típica buddy movie, con dos protagonistas con evidentes diferencias de personalidad. El agente del Norte (Willem Dafoe), más escrupuloso con las reglas, no tiene más remedio que aliarse con el del Sur (Gene Hackman), anárquico, con unos métodos poco ortodoxos, pero práctico.
Sin embargo, pronto nos damos cuenta de que lo que a Parker le interesa es describir lo mejor posible esa cotidianeidad tan peligrosa que aún sobrevive en algunos pueblos del Sur. Y lo hace parando la cámara en las amas de casa que atienden con toda naturalidad a sus hijos en lo que parece un picnic familiar, cuando en realidad la fiesta es un mitin racista con alto contenido de violencia verbal.