Una película que conecta con el espectador honesto y abierto a la reconciliación con el cine español.
Pilar López de Ayala.
No se libra de todos los clichés.
Que el cine español actual ha inoculado al espectador patrio el virus de la caspa, el sectarismo y la mala calidad es innegable. El alto porcentaje de los espectadores que gastan 7 euros y salen aburridos o cabreados de ver un film español confirma el bajón en el apoyo al cine subvencionado.
Sin embargo toda mala experiencia nos debe hacer más críticos pero también mejorar nuestro olfato, y no creo equivocarme si os digo que esta película no es del todo mala, sobre todo para haber esperado de ella una nueva historia de injusticias franquistas. Y para que nadie se lleve a engaño, la historia se ha orientado más a contar el fusilamiento de unas jóvenes para reafirmar lo macabro de la dictadura (de todas, en realidad). No inciden demasiado en su afiliación política y su activismo, que por aquella podría ser una justificación más para el régimen y su decisión de asesinarlas.
En cualquier caso se ha orientado la película de una forma más personal que política o histórica, tratando de darle protagonismo a un elenco interesante de actrices. El encefalograma plano de algunas películas españolas respecto a la Guerra Civil y el Franquismo de nuevo queda en evidencia al aportar este film varios personajes y escenas tiernas y algo originales. Es decir, algo que seguramente en otras ocasiones no hemos visto.
A pesar de un "famosete" elenco masculino, el protagonismo se lo llevan las mujeres, empezando por una gloriosa Pilar López de Ayala en un papel completo y distinto al de las demás jóvenes y terminando por una sosa Nadia de Santiago a medio camino entre la infancia y la adolescencia.
Una dirección artística muy decente, una música estándar del siempre estándar Roque Baños y una fotografía impecable completan una película recomendable. Una película que conecta con el espectador honesto y abierto a la reconciliación con el cine español.