Mucho azúcar y poca sonrisa. Sólo para adolescentes o para los que hemos estado en Nueva York.
Nueva York.
Demasiado azúcar. Poca gracia general.
Encantada, es una peli de Disney que cuenta la historia de la princesa Giselle, expulsada de su tierra mágica y musical a la cruda realidad de las calles de Manhattan.
Es una película que no engaña. A mi parecer, el sector que más puede disfrutarla es el que va de los 10 a las 14 años. Y me atrevería a decir que no es de esas que también gustan a adultos, puesto que las formas son de pura adolescencia.
Aún a alguien como yo, capaz de soportar altas dosis de pastel en las películas, ésta se me indigestó sin remedio con un mensaje demasiado dulce, aunque digno de alabar: la ilusión por el amor ideal, o casi.
En cuanto a la parte cómica de esta cinta romántica, no me funcionó casi ningún gag, consiguiendo tan solo alguna sonrisa aislada.
¿Por qué fui a verla entonces? Por un comentario engañoso de una emisora de radio, y porque hace un par de meses estuve en Nueva York, y para mí, sólo ver el kiosco de Columbus Circle donde desayunaba o la secuencia de Central Park, hace que merezca la pena.
Conclusión: si tenéis un día tontorrón (pero mucho), o tenéis 13 años, o habéis estado en Nueva York, podéis pasar un rato agradable. Si no, os la podéis ahorrar sin problemas